domingo, 27 de septiembre de 2009

HISTORIA DEL JUEGO EN MÉXICO.

La actividad física o deportiva, siendo un factor genuino de nuestra época, hunden sus raíces en las manifestaciones culturales de las sociedades más antiguas, las actividades realizadas por los niños, y adolescentes de las distintas civilizaciones habidas, dieron lugar “al origen deportivo de nuestro país, sin embargo este tipo de actividades han sido consideradas actualmente como triviales y casi carentes de valor, por lo que al estudiarlo, resulta importante en el estudio del comportamiento humano.
Es en este tiempo en el que la educación física, va ocupando un lugar preponderante dentro de las ciencias de la educación, ya ningún pedagógo que se jacte de tal, discute el valor formativo de los ejercicios físicos y deportivos, ante este panorama, las diferentes ciencias educativas, han procurado ofrecer una amplia gama académica, como la psicología, sociología y economía del deporte, geografía e historia de la actividad física, antropología de los juegos, etc.

De igual forma ocurre con los juegos corporales, principalmente en las culturas mesoamericanas, de las que sus principales rasgos están situados en el estudio pseudoreligioso, cuando en realidad estas eran fundamentalmente lúdicas, el deporte refleja los valores básicos del marco cultural e incluso se convierte en un transmisor de cultura, como lo fue a través del “Juguete y el juego”, pasando a ser parte esencial para la educación familiar desde tiempos inmemoriables.
Este carácter lúdico acompaño al niño mexica en el mundo nahua, cuando ingresaba a los distintos centros educativos, en los que a pesar del rigor de sus enseñanzas, nunca se olvidaba del todo los juegos y las actividades recreativas, al egresar el joven azteca se incorporaba al mundo adulto, en el cual el juego estaba profundamente arraigado llegando a ser algo natural en su vida y formando parte de su cultura.
En un nivel más elevado, pero a consecuencia del juego, se encontraban múltiples actividades deportivas que en la actualidad serían reconocidas como deportes, el Ullamaliztli (incorrectamente denominado “Juego de Pelota”), una de las modalidades, quizá la mas importante y genuina del mundo mesoamericano.

Se demuestra ante esto la existencia de una medicina aplicada a las actividades físico-deportivas, favorecida por los amplios conocimientos sobre anatomía y fisiología, sin olvidar la fitoterapia que poseían estos pueblos, y sobre todo las prácticas higiénicas frecuentes entre los aztecas que formaban parte de su cultura y eran transmitidos dichos conocimientos de generación en generación entroncando de esta forma con el concepto de educación física que conocemos en la época moderna, estas prácticas sorprendieron a los conquistadores, sobre todo las de tipo higiénico desde edades tempranas, sobresaliendo el uso del Temazcalli, genuino sauna azteca.

La educación mexica, no se equipara con ninguna otra en el mundo, pero si admite ciertas comparaciones puntuales, ya que mientras en la religión y la arquitectura guarda comparación con la cultura egipcio o mesopotámica, la educación que recibían los jóvenes guardaba aspectos similares a los que impartía la cultura helénica principalmente la de los espartanos, en el seno familiar y más en su estancia en los centros educativos, este era sometido a pruebas de endurecimiento corporal con el fin de aumentar su fortaleza y resistencia física, este rigor era comparable con la disciplina implantada por Licurgo en Esparta, teniendo como objetivo la formación de excelentes guerreros, que no les amedrentasen ninguna empresa y que constituyesen la defensa base del estado.
La sociedad azteca poseía un desarrollo más que importante para su época, superior a la europea en muchos aspectos, tenía cubiertas sus necesidades alimenticias, por lo que al disponer del “tiempo libre”, cuando practicaba la pesca ó la caza, lo hacía por divertimento ó deporte.

Al igual que los guerreros samuráis, los jóvenes aztecas no tenían temor a la muerte en las batallas, esto era preferible, ya que así se los habían inculcado, pues la salvación de su alma estaba en función de ello, e incluso debieron ser casi destruidos, puesto que su educación les impedía la aceptación de la derrota; para lograr soldados de estas características, resultaba preciso que desde su infancia fueran sometidos a una dura instrucción física y psíquica, para lograr el fortalecimiento del cuerpo y de su voluntad.
La organización educativa de los mexica se encontraba pues, organizada por la organización militar del estado, para el manejo y dominio de las armas, la técnica y tácticas guerreras, su preparación física, en especial su preparación corporal y militar, la recibían, los jóvenes en los distintos centros educativos, donde eran sometidos a un rigurosísimo modo de vida y una práctica diaria de los más variados ejercicios.
Eliseo Reclús escribió un artículo titulado L’ homme et la terre, en el que defendía la tesis de que el juego ha sido después de la alimentación, la forma más antigua de la actividad humana, con esto se afirma que el juego es algo connatural a la esencia del ser humano el juego forma parte de las exigencias biológicas del propio ser, en el que para el niño es una ayuda fundamental en la exploración de su medio ambiente, y para el adulto constituye un factor imprescindible para lograr un equilibrio psíquico.

Subiendo un peldaño más en la escalera conceptual de la actividad lúdica, podemos decir que nacemos con el juego; es decir el juego forma parte de la genética del ser humano, ha sido ignorada como una actividad menor y trivial de la persona, ha sido está de entre todas las formas del comportamiento humano, la que ha contado con un reconocimiento científico mas tardío, en nuestros días son más los investigadores (etnólogos, antropólogos, etc.) que recurren al análisis de los pueblos primitivos para comprender los rasgos culturales de dichas civilizaciones.
En una sencilla aproximación, se descubre que el juego es espontáneo y libre, en el universo de la imaginación el niño juega cuando quiere y a lo que quiere, no existen reglas que mediaticen su actividad, ya que la libertad pertenece a la misma esencia del juego “si la libertad es la base de la creación, admitiremos que una educación basada en el juego, propiciará generaciones mas creativas en todos los ordenes de la vida, además de lo manifestado, los dirigentes mexicas comprendieron cómo el juego, por se la actividad innata y connatural del niño, constituía el mejor vehículo educativo posible.


Juegos y juguetes han existido desde tiempos prehistóricos, han formado parte de las distintas civilizaciones han sido excelentes agentes transmisores de cultura. El estudio del juego prehispánico se descubre, como algunos juegos aportan indicios sobre contactos culturales entre distintas regiones de Mesoamérica, e incluso de está con otras partes del mundo, mencionando como ejemplo el juego del patolli azteca y del picisi indostánico.

En conclusión si se desea comprender la civilización y cultura azteca, resulta imprescindible estudiar e interpretar esta faceta excepcional del comportamiento humano, además de lo ya mencionado no podemos dejar de interesarnos por los juguetes y las formas de juego de los nahuas, si se desea entender cómo y cuáles eran las relaciones afectivas, las pautas sociales, conceptos éticos-morales e incluso religiosos, de estas personas, que utilizaban como medio de aprendizaje el juego.

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